Relato de un aventón, parte 1
Sentado sobre la sencilla construcción de cemento, que servía como desaguadero, de aquella desolada ruta, pero con una sin igual belleza, se encontraba aquel joven. Miraba impaciente hacia la izquierda intentando vislumbrar algún vehículo que se asomara por aquella lejana curva con la suficiente buena voluntad de frenar y ofrecerle un asiento para él y su mochila. Pero nada más que ruta, rodeada de un impactante verde, había allí. El pibe de no más de un metro noventa de altura, de cabello un tanto castaño, bastante crecido y revuelto, dado que la caminata hasta ese punto con una mochila a cuestas no había sido nada refrescante. Retratado en sudor, abatido, el flaco sentía que por ahí no pasaría nadie, nunca. Sin contar alguna que otra moto que reducían bastante la velocidad al pasarle por al lado, más por la sorpresa de ver a alguien en esa insólita situación, que para brindarle alguna ayuda. Acechaban ya las 11 del mediodia, con un peligroso y potente sol, que hacía q...